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UN AÑO DESPUÉS

Acá estoy, después de un año. Lo escribo y me parece una barbaridad, ¿cómo estuve tanto tiempo sin escribir en el blog? Y enseguida veo, como en una película muda, mi vida desde febrero del año pasado hasta este febrero. Las horas escribiendo la tesis doctoral, los talleres, el cambio de colegio de mi hija, la mudanza, la nueva casa, todas las lecturas, ponerle punto final a la tesis. En un año pasan muchas cosas. Ahora estoy en mi última semana de vacaciones en la casa de mis padres y pienso que es un buen momento para volver a este lugar, mi plaza de la locura. En este tiempo que no escribí la visité muchas veces en mis reflexiones silenciosas, en mis meditaciones. Hoy me desperté pensando que si este espacio me hace bien a mí, también puede hacerle bien a otrx, y el impulso de escribir apareció de golpe.

La imagen corresponde a una escena del segundo episodio de la serie The Goop Lab, disponible en Netflix.

El sábado pasado tuve un pico de presión -sospecho que fue un ataque de ansiedad- y durante varios días perdí el control de mi cuerpo. Pasé muchas horas acostada, tomando agua, meditando. La fuerza fue volviendo, como si otra vez pudiera detectar mi eje, lo que me sostiene. Durante esos días me costó aceptar mi vulnerabilidad pero la dejé entrar, aflojarme. A todxs nos pasa. El cuerpo te habla, te grita, te obliga. Cuerpo y mente buscan restablecer una conexión rota, ¿pero cuándo fue que se desconectaron y cómo no me di cuenta? La fuerza física puede convertirse en fuerza mental y viceversa. En realidad, es la misma fuerza. Es el eje que nos sostiene. Y durante estos días entendí que hay que ocuparse de esa fuerza, prestarle una atención amorosa. La solemos dar por sentado, como a tantas otras cosas. Y veces el cuerpo (y la mente) nos recuerda su importancia de las formas menos esperadas. 
Durante las horas de descanso aproveché para mirar The Goop Lab: la serie norteamericana de documentales breves sobre terapias alternativas que muestra las diversas experiencias de un equipo de trabajo fundado por Gwyneth Paltrow en materia de bienestar y estilo de vida. Advertí que en cualquier terapia la respiración es fundamental. Creemos que sabemos respirar porque lo hacemos de forma automática, ¿pero sabemos realmente respirar? A mí me llevó varios años hacerme esta pregunta. Lo cierto es que son más fáciles las grandes preguntas que las más simples. Quiero decir, las preguntas por las cosas simples, lo cotidiano, lo que funciona, lo que siempre está ahí. Es más fácil preguntarse por lo ausente, lo extraordinario, lo complejo, lo que no funciona. Quizás la duda metódica, el estandarte de la cultura moderna inaugurada por Descartes, nos haya engañado como el Genio Maligno. Las cosas sobre las que no dudamos -puedo respirar ergo estoy viva- también requieren de nuestros pensamientos, de nuestra conciencia plena, de nuestra amorosa atención.
Hoy quiero volver a escribir bajo esta premisa, bajo esta certeza. Me refiero, sobre todo, a la certeza que nos produce el asombro por las cosas más simples. Cuando algo nos asombra salimos de la oscuridad, empezamos a ver lo que antes no veíamos. Sobre eso quiero escribir.

4 comentarios

  1. Qué hermoso leerte, amiga! Estuve viendo la serie también y me quedé con el mismo pensamiento ❤️
    Te espero a la vuelta de tus vacaciones

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    1. ¡Gracias amiga hermosa! ¡Qué bueno que ya pronto nos vemos! Te extraño.

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  2. Qué lindo volver a leerte, amiga querida �� ¿Cómo estás de salud? Espero que nos veamos, finalmente, prontito ���� Te mando un beso grande ��

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    1. ¡Gracias amiga querida! Por suerte ya estoy mucho mejor. Nos vemos el finde largo, ¡qué alegría! Abrazo inmenso y hasta prontito.

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