SLIDER

EL PÁJARO ROJO

Hay un pequeño pájaro rojo que habita en el corazón de una mujer que sonríe. Una mujer que todos los días se levanta temprano y sale a caminar por el bosque, acompañada por su perro. Camina despacio, habla con los árboles, se enamora de ellos, vuelve a sonreír. Esa mujer es Mary Oliver, poeta y amante de la naturaleza.


Mary Oliver nació en Maple Heights, un pueblo de Ohio, en 1935. A los 28 años publicó su primer poemario No Voyage and Other Poems. Su voz llamó la atención de un mundo habituado a la poesía confesional, a la tragedia, a la desesperación. Me refiero al mundo de los poetas americanos a partir de la década del 60 (pensemos que Sylvia Plath se suicidó el mismo año que Oliver publicó su primer libro). Para ese entonces ya había conocido a la fotógrafa Molly Malone Cook, con quien compartió su vida durante cuatro décadas hasta el fallecimiento de Molly, en 2005. En homenaje al amor que las unió siempre Oliver publicó Our World (2007), un libro de memorias con fotos de Molly y escritos de Mary.
Un año después apareció Blue Bird, el poemario más largo de Oliver cuya traducción al español realizaron con mucho cuidado Natalia Leiderman y Patricio Foglia para la exquisita editorial de poesía contemporánea, Caleta Olivia. Ya el prólogo de María Teresa Andruetto nos va adentrando en el mundo de esta caminante que disfruta deambular por los senderos cercanos a su casa como si en algún lugar del bosque se encontrara la llave maestra para que el lenguaje anide a la naturaleza, la acurruque y cante con ella, nos despierte de todos nuestros sueños dogmáticos. Dice Andruetto que su sensibilidad la inscribe en "cierta genealogía menos sentenciosa que Emerson, menos épica que Whitman, menos excéntrica que Dickinson o Thoreau". Nombres que resuenan como parecidos de familia pero que no minimizan los rasgos propios de Oliver: el justo equilibrio - o el punto medio aristotélico, podríamos decir -; la experiencia de lo cotidiano, la belleza de lo simple, la poética de la atención, la comunión con la naturaleza.
Qué sencilla parece la poesía de Mary Oliver y sin embargo. La poeta del bosque - leí en alguna parte - suele detener su caminata y sentarse de golpe. Luego saca su libreta y escribe. La rodean las hojas, el viento, los pájaros y sus canciones. Ella los recibe y ahí está la llave maestra que abre su corazón para que el pájaro rojo se acerque y entre. Solo así - como escribe Mary - lo salvaje florece, con todos sus discípulos: jardineros, amantes, personas que lloran la muerte de los ríos.
Hay una mujer que habita en el corazón de un pequeño pájaro rojo. Su nombre es Mary Oliver. 


No hay comentarios

Publicar un comentario

© Place de la Folie • Theme by Maira G.