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ESCRIBIR, ¿QUIÉN PUEDE?

A veces el tiempo se nos escapa. Lo vemos irse como arena entre los dedos. Por más que queramos atraparlo está bien que sea así, que nos deje vivir, que nos olvide un poco. Los dos últimos meses pasaron en un suspiro. Pensé tantas veces en sentarme a escribir pero siempre había otra cosa. Y entonces la extraño. Extraño esta plaza de la locura, el lugar donde escribo sobre lo que amo, sobre lo que me inspira, sobre lo que quiero revivir en la memoria. "Escribir. No puedo. Nadie puede" decía Marguerite Duras y sus palabras hacen estallar algo en mi interior.

Marguerite Duras

Me siento a escribir porque ya me arden los dedos y duro hasta esta frase. El día está precioso y me invitan a ver el mar. ¿Cómo negarme? 
Ya fui y volví y la escritura sigue moviéndose como las olas recién en la rompiente. No dejan de sorprenderme los colores de mi ciudad natal. Siempre es otra y, en el fondo, es siempre tan mía. La escritura es también el viento que empuja. Eso escribí hace poco, en un trabajo sobre la gran periodista argentina Leila Guerriero. Para mi sorpresa, mi querida amiga y maestra Cristina Piña me dijo que le recordaba mucho a un poema de Amelia Biagoni:

Cuando recibo una palabra inesperada
la retengo y vigilo sus diferentes porvenires,
hasta que alguno de ellos
de pronto se recuerda se incorpora
y no hay palabra ya
sino un gran viento que me empuña.

Ser entonces palabra, viento, ola. Cuando uno está tan expuesto a la intensidad de la vida: escribir, ¿quién puede?

2 comentarios

  1. Vos podes, por suerte, y siempre es un placer leerte! Muchas gracias por este espacio!

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    1. ¡Muchas gracias por tu lectura y por tus bellas palabras, Kari!

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