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EL MEJOR DE LOS VIAJES

La literatura, dicen algunos, nos permite vivir muchas vidas posibles. Nos sumergimos en una novela y, poco a poco, nos vamos convirtiendo en sus protagonistas, empezamos a ver lo que ellos ven, empezamos a ver como ellos ven. Cada lectura es un viaje y, quienes amamos escribir, sabemos que esa aventura se intensifica cuando somos nosotros mismos quienes nos vamos a ocupar de elegir las palabras que nos llevarán a destino. Cuando empecé a escribir estos pequeños relatos que agrupé bajo el nombre de "formas de vida", sabía que me iban a permitir viajar, soñar, ser muchas. Y cuando me encuentro con perfiles como el de Jo Rodgers mi mundo se expande, se embellece, mis problemas cotidianos cobran otro relieve. Creo que es una de las magias de las redes sociales. Frente a un mundo tan violento, tan horrible, cargado de muerte, miedos, odio: ¿a quién puede dañar una vida bella?


Dejo de lado el preámbulo y me subo al tren con esta mujer que ama desayunar chocolate caliente con un toque de picante. Jo nació en Chicago, pero hace algunos años se mudó con su marido a Londres donde escribe para la revista Vogue. Aunque no solo escribe en Londres. Jo puede escribir en la habitación del Belmond Mount Nelson hotel en Sudáfrica o mientras toma el té en el tren que la llevará de Singapur a Bangkok, por nombrar solo dos de los incontables destinos exóticos a los que viaja para escribir sus notas. ¿Cómo se llega a esta vida? Según cuenta Jo, primero se estudia literatura inglesa del siglo XIX, luego se trabaja como editora en Random House y otras editoriales prestigiosas; sin contar algunos años vividos en Nueva York antes de desembarcar en Londres con quien ha sido el amor de tu vida desde la escuela secundaria (si todo esto les parece poco, prepárense para ver las fotos de su casamiento en el castillo Ballyfin, una construcción irlandesa de 1820 donde hospedaron a más de 100 invitados y festejaron sus nupcias durante cuatro inolvidables días).




  
Cuando miro las fotos de Jo Rodgers no puedo dejar de pensar en lo que solía decir Coco Chanel acerca del lujo: que su opuesto no es la pobreza sino la vulgaridad. Entiendo que Chanel creía que el lujo es más bien una actitud de vida y no la mera acumulación de objetos carísimos. Vuelvo a Jo Rodgers y descubro que las fotos que más me gustan son las que retratan sus dos mesas de trabajo (las dos en colores claros: una en su escritorio y otra que sospecho está en un comedor diario, quizás mismo en la cocina). 






¿Por qué me gustan tanto estas fotos? No es la composición, la edición, el lugar en sí. Lo que me gusta es que una mujer que vive semejante vida ande descalza en su casa y lea y escriba en una mesa sin mantel, mirando por la ventana. Porque más allá de su lujosa vida laboral, esta amante de las casas victorianas y el Armagnac a la noche sabe que el mejor de los viajes se escribe V-I-D-A y que no nos podemos dar el lujo de dejarlo escapar.



* Todas las fotos de este post pertenecen a Jo Rodgers y fueron obtenidas de su cuenta en Instagram. Thank you Jo for letting me share your wonderful life!

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