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EL AROMA DEL TIEMPO

Descubrí la obra de Byung-Chul Han por azar, en una gacetilla de prensa que me llegó por correo electrónico. El título del libro me llamó la atención de inmediato: "El aroma del tiempo". Por alguna razón pensé que se trataría de un libro de autoayuda hasta que leí el subtítulo y luego el nombre de Manuel Cruz como director de la colección. ¿Un ensayo filosófico sobre el tiempo? Eso sí podía interesarme. 

Byung-Chul Han/ Foto: S. Fischer Verlag

Hoy, dos años después, he leído varios de los libros de Han y si bien reniego de su escritura cortante sin demasiado vuelo, debo decir que lo compensa la originalidad de sus ideas, su fuerza y coherencia para pensar cuestiones fundamentales de nuestro tiempo. En una época en que se habla mucho de slow living y minimalismo (sobre todo en redes sociales como Instagram que permiten desplegar imaginarios paradisíacos) la reflexión que acompaña esa forma de vida suele estar ausente, como si no hiciera falta pensar para vivir mejor. Lo cierto es que si no hacemos el ejercicio de pensar, difícilmente alcancemos la vida que queremos. Al contrario, la congelaremos en un ideal inalcanzable que solo se ve en los mundos virtuales que también idealizamos.
La tesis de Han es que nuestro tiempo ya no es más el de la aceleración (por más acelerados que nos sintamos en nuestra vida cotidiana) sino el de la atomización temporal, lo que él llama "disincronía". En este tiempo nada concluye, todo es ahora, un instante. Han escribe un breve tratado filosófico sobre la temporalidad: desde su crisis contemporánea hasta la concepción del tiempo en la China antigua. Porque si algo caracteriza a este profesor coreano radicado hace varios años en Alemania, es una mirada filosófica que va de Occidente a Oriente y viceversa, logrando un diálogo precioso entre la filosofía occidental y la oriental, muy pocas veces explorado por los filósofos académicos. Las ideas de Han no se quedan en la mera apreciación crítica sino que ofrecen soluciones posibles, ejercicios de pensamiento. Frente a la disincronía, Han propone recuperar (siguiendo a Hannah Arendt) la vida contemplativa (vale decir el arte de reflexionar, crear, narrar) la única capaz de devolvernos "el aroma del tiempo".       


8 comentarios

  1. wow que buen post Sofi! no conocía a Han y definitivamente me dejaste la espina
    "La tesis de Han es que nuestro tiempo ya no es más el de la aceleración (por más acelerados que nos sintamos en nuestra vida cotidiana) sino el de la atomización temporal, lo que él llama "disincronía". En este tiempo nada concluye, todo es ahora, un instante"
    Me encantó! buen finde Sofi bonita!

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    1. ¡Gracias Vicky querida! Vale la pena leerlo. Ilumina muchas cuestiones sobre el tiempo que corre (y nosotros junto a él jaja). ¡Abrazo y buena semana!

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  2. Anónimo1/7/17 01:46

    Gran posteo como siempre! Recomendas este como primer libro o algún otro?

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    1. ¡Muchas gracias! Este es un libro bien específico sobre la cuestión de la temporalidad. Quizás para empezar a leerlo elegiría "La sociedad del cansancio" o "La sociedad de la transparencia". Te van a dar una idea más global del proyecto de Byung-Chul Han. Cualquier cosa no dudes en escribirme. ¡Abrazo y buena semana!

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  3. Qué interesante! me lo anoto. También anoto tu recomendación del comentario anterior.
    Buena semana!

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    1. ¡Buenísimo, gracias Flor! ¡Abrazo grande y buena semana para vos también!

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  4. Hola Sofi!!! Mil gracias por esta recomendación!! Lo leí con tanto placer y me ayudó tanto a tener una mirada diferente sobre la forma en que vivimos que ahora quiero leer más de Byung- Chul Han. Me inquietó la idea de este tiempo que ha perdido el ritmo y que fluye sin rumbo y sin sentido. Esa idea de atomización y discontinuidad temporal y ese terror que nos genera la "duración vacía". En ciencia especulamos acerca de la discontinuidad espacio temporal, decimos que en macroescala el tiempo se comporta como una continuidad, pero a nivel micro, es una suma de pequeñas discontinuidades. Quizás, esta atomización del tiempo, domina ya sobre nuestra propia experiencia de continuidad y perdemos la noción de tiempo, de un comienzo y de un final y como dice el autor, "nos quedamos sin tiempo", ya no hay nada que ligue los acontecimientos aislados entre si, nos falta la "relación".
    También me encantó esa idea de que hemos perdido el "vagabundear", ese deslizarnos por el mundo tranquilamente, observando, disfrutando, sino que nos empeñamos en saltar de un acontecimiento a otro, de una vivencia a otra, recibiendo a saltos informaciones varias, desorientados y con un visible desasosiego, empezando de nuevo a cada momento.
    Me conmovió el correlato entre el "embriagador aroma del tempo" y el aroma real. Me trasladé a la infancia, a los aromas de mi casa, a mis seres queridos que ya no están, el olor del eucalipto sobre una estufa en una tarde de invierno, o el de la ropa secándose al sol en las mañanas de verano, y me di cuenta de que no quiero perder el aroma del tiempo y, que siguiendo al autor, quizás podamos reinstalar en nuestras vidas elementos apacibles, revalorizar la contemplación, volver a demorarnos!! Te agradezco Sofi por esta lectura, por este autor, por este blog. Estoy lista para todas tus recomendaciones! Gracias!!!!!

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  5. ¡Gracias Adriana querida por tan hermoso comentario! Me alegra muchísimo que hayas disfrutado el libro y que te haya despertado tan bellas reflexiones. Gracias por compartirlas en el blog. Te mando un abrazo inmenso con el perfume más lindo de la amistad.

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