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TODAS LAS CIUDADES LA CIUDAD

Vivir en una gran ciudad puede ser agotador. Caos por todos lados, ruidos, la carrera contra el reloj en cada esquina. ¿Cuántos de nosotros miramos las veredas por donde caminamos con nuestros hijos mientras los llevamos a la escuela? ¿Cuántos advertimos las macetas en los balcones? ¿Las plantas de nuestro propio edificio o las del vecino? Los detalles de la vida cotidiana se nos escapan como los minutos que perdemos por un embotellamiento y ni qué hablar si es hora pico. Esos detalles son los que captura Nina con su cámara y el resultado es un regalo y una enseñanza: aunque no los veas esos detalles están, a veces escondidos, esperando que los descubras como un niño travieso.


En una hermosa nota que le dedicó Vero Mariani el año pasado, Nina cuenta que es autodidacta, que le gusta la fotografía de Henri Cartier-Bresson, Eugène Atget y André Kertész. Que le fascina captar la atmósfera de una ciudad y que la mejor forma de aprender es mediante el juego. Así un buen día decidió abrir una cuenta en flickr y compartir las fotos de sus viajes. Basta con mirar una para viajar junto a ella y en cuestión de segundos uno está en París,  Londres, Roma o Copenhaguen. Las fotografías de Nina se parecen a los cuentos de Cortázar. Operan como pasajes secretos a nuevas dimensiones de la realidad, a aquellos resquicios entre lo cotidiano y la fantasía. Poco importa identificar en qué ciudad se tomó la fotografía porque la mirada de Nina alza vuelo y todas las ciudades son la ciudad. Ese lugar donde el tiempo pasa, el azar mueve sus delicados hilos y los objetos se transforman en testigos mudos de miles de historias.





En las fotografías de Nina las bicicletas esperan. Cuentan la historia de lo que pasa a puertas abiertas o cerradas. Hablan de un encuentro, de la amistad, de la importancia de una vida tranquila.  Nina pone el foco en esos objetos que solemos olvidar después de un encuentro: la taza en que quedó marcado el lápiz labial, las flores que se quedaron mirando cuando entre los dos todo era silencio. No siempre advertimos esos objetos que acaban de pasar por nuestra historia y Nina nos enseña que una buena fotografía, en el instante justo, puede captar su huella, el destello de su luz. 




Como Eugène Atget, Nina encuentra en la fotografía una excusa para llevarnos de paseo por la ciudad, animándonos a descubrir todos sus detalles. Porque también de ellos puede decirse que andamos sin buscarlos, pero sabiendo que andamos para encontrarlos.



* Todas las fotos de este post pertenecen a Nina y fueron obtenidas de su cuenta en Instagram. ¡Muchas gracias Nina por permitirme compartirlas!

6 comentarios

  1. Bellísimo e interesantísimo post, amiga querida. Muchas gracias por escribirlo y por compartirlo.

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    1. ¡Qué bueno que te haya gustado, amiga! Gracias a vos por estar siempre. Abrazo fuerte.

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  2. que buen post Sofi! adoro la fotografia de Nina y tu descripcion hoy estuvo muy poetica, bella, bella...beso enorme!

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    1. ¡Muchísimas gracias Vicky! ¡Beso enorme para vos también!

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  3. Que post más bello!!! Como todos los anteriores; siempre dejas una ventana abierta para uno seguir indagando sobre más información que aportas en la narrativa. Linda descripción además en el contexto.

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    1. ¡Muchísimas gracias María por tan lindo comentario! Eso es justamente lo que intento en Place de la Folie: abrir puertas y ventanas para que entre toda la luz de nuestra imaginación. Abrazo y feliz finde.

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