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LA FOTÓGRAFA DE LOS ELEGIDOS

Magalí Saberian dispara. En la pantalla de la cámara queda registrada una forma única de ver el mundo. Busca el encuadre perfecto, acomoda, interviene. Sus producciones fotográficas despliegan un escenario: cada fotografía se convierte en una pequeña obra de teatro. Quizás por eso, al ver sus trabajos, lo primero que uno siente es el movimiento. El movimiento capturado.

Producción: Yamila Bortnik. Revista Ohlalá
Las fotos de Magalí Saberian marcan tendencia, circulan en las más importantes revistas de moda y decoración, nos ayudan a repensar nuestros espacios cotidianos. Magalí sabe que un espacio es un sinfín de posibilidades y busca precisamente revelarnos esa multiplicidad, activar nuestra imaginación, jugar a que somos nosotros mismos los protagonistas de sus fotos. Entre los trabajos de Magalí se encuentra la sección "Los elegidos" de la Revista Ohlalá, una cuidada selección de objetos bellísimos que incluye ropa, muebles, decoración, juguetes y mucho más.

Producción: Pepita. Revista Ohlalá


Producción: Daniela Rusak. Revista Ohlalá

Producción: Daniela Rusak. Revista MasDeco

Producción: Tini Solanet. Revista Ohlalá

Pero también hay otra Magalí. Tan talentosa como la fotógrafa de las tendencias, de los elegidos. Tan certera a la hora de encontrar el escenario de sus fotos, el teatro donde se despliega su arte. Su mirada, en sus fotografías personales, busca precisamente encontrar el corazón de los espacios. Despojados de sus objetos habituales, de sus artificios, siguen concentrando sin embargo una historia (una historia pasada o futura, pero que encuentra un pliegue, una grieta, en el presente). Por eso no es cierto que sus fotografías - las del mundo del trabajo o de lo público, por un lado, y las personales o privadas, por el otro - se contrapongan o entren en conflicto. Más bien son las dos caras de una misma moneda que podríamos llamar "la vida secreta de los espacios": sus máscaras, sus distintos disfraces.





Magalí sabe que no hay una única belleza. Que los espacios, los objetos y las luces hablan un lenguaje que también se aprende. Que un espacio vacío no significa un espacio ausente, ni un espacio mudo. Todo lo contrario. Hay un poema de Roberto Juarroz que parece condensar el arte de Magalí. Se los comparto. Porque en la fotografía también habita la poesía.

¿Dónde está la sombra
de un objeto apoyado sobre la pared?
¿Dónde está la imagen
de un espejo apoyado contra la noche?
¿Dónde está la vida
de una criatura apoyada sobre sí misma?
¿Dónde está el imperio
de un hombre apoyado contra la muerte?
¿Dónde está la luz
de un dios apoyado contra la nada?

Tal vez en esos espacios sin espacio
esté lo que buscamos.


* Todas las fotos de este post pertenecen a Magalí Saberian y fueron obtenidas de sus cuentas de Instagram. ¡Muchas gracias Magalí por permitirme compartir las dos caras de tu arte!

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