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UN LIBRO SIN HOJAS

Hace unos meses la abuela paterna de mi hija le regaló un libro muy especial. Un libro sin hojas, de tapa dura y un cajoncito que se abre haciendo un poquito de fuerza o como por arte de magia. Enseguida saltaron del cajón los personajes más curiosos: un Rey Sapo, un cerdito travieso, una llave secreta y otros tantos amigos escondidos en figuritas redondas que se pegan en las caras internas de nuestro libro sin hojas, donde también hay dos filas de simpáticos botoncitos que emiten diversos sonidos.
Foto por Imaginarium

Mi hija enseguida encontró su favorito. La risa macabra de un ogro que vive (eso contamos nosotras) en un castillo de princesa y le encanta jugar a la rayuela. V. presiona el botoncito una y otra vez, y el ogro más o menos bueno sale riéndose de su castillo para darnos la bienvenida a su mundo. Mientras tanto, el Rey Sapo y el cerdito travieso están ávidos de contarnos sus propias aventuras, ya acomodados en nuestros dedos.
Foto por Imaginarium

El libro de la abuela nos despertó un amor que seguimos descubriendo día a día: el amor por los títeres de dedo. El Rey Sapo calza perfecto en el pequeño índice de V. que lo sacude de un lado a otro. A veces hasta el tierno meñique participa de nuestras historias, sosteniendo a alguno de nuestros tantos amigos. El cuento suele empezar arriba de la cama, para después esconderse debajo de la sábana, en un escenario imaginario. Cuando los títeres están muy traviesos, termino tirada en el piso, asomando al cerdito travieso por el borde la cama, mientras V. se ríe a carcajadas.

Hace poco se sumaron dos nuevos amigos a nuestra familia: Pinocho y el Hada Protectora. Los encontré de casualidad en una juguetería atípica, llena de juguetes de madera, rompecabezas y libros para pintar. Desde una bandeja a la altura de la cabeza de mi hija, me miraban todos los personajes de los cuentos clásicos, uno al lado del otro. Caperucita y el Lobo, Cenicienta, Peter Pan. Todos reunidos en una misma fiesta. No tenía mucho tiempo así que agarré a Pinocho de la nariz frágil y un poco mentirosa y al Hada protectora de sus largos rulos color violeta.

En la bandeja, los demás personajes se quedaron esperando sus dedos. Pronto volverán los nuestros.


2 comentarios

  1. Qué linda publicación, Sofi. Soy una gran admiradora de los títeres desde muy pequeña cuando jugaba con mi teatrito de títeres de madera con cortinitas floreadas que me regalaron mis padres.
    ¿En dónde queda esa juguetería mágica de la que hablás aquí?

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    1. Mil gracias, Lu. La juguetería es chiquita y casi no se puede caminar por los pasillos angostitos. Está en Cabildo, casi en la esquina de Céspedes. Tienen el teatro de títeres, juguetes de madera, rompecabezas y juegos de mesa muy copados para los chicos. ¡Contame si vas!

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