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EL ARTE DE VIVIR (Y PERDONAR)

Andrea Duclos tiene una mirada buena, una sonrisa que contagia y que durante mucho tiempo estuvo escondida, apuntando hacia la dirección contraria. La vida la había puesto en una situación difícil. Se acababa de separar del hombre que amaba, de quien esperaba una hija. A pesar del dolor y la tristeza algo le daba tranquilidad: ella estaba tomando las decisiones correctas. Él no.


Andrea es una mujer fuerte, alegre, honesta. Vivió su embarazo rodeada de familiares y amigos que la cuidaron y acompañaron en todo momento, ayudándola a reinventarse, a seguir siendo fiel a sí misma. 
Cuando leí su blog por primera vez (al cual llegué a través de su cuenta en Instagram) yo estaba pasando por una situación similar. Enseguida me identifiqué con su fuerza, supe que iba a salir adelante, que aunque mi vida de pareja estaba tomando una dirección distinta a la que soñaba, mis planes y sueños para mi hija serían los mismos. El amor: el mismo. Las risas, juegos y canciones: lo mismo. 
La felicidad de una madre es fundamental para un hijo. Sobre todo cuando te enfrentás a la difícil tarea de criarlo sola. Se vuelve indispensable. Y Andrea lo hizo. Puso toda su energía, su talento y su amor infinito en la pequeña Marlowe, cuyos primeros 5 años de vida encontramos hermosamente retratados en el blog, junto con sus paseos, juguetes, vestidos y comidas (Andrea es vegana y recientemente publicó un libro de recetas que pueden ver aquí).





Con el paso del tiempo, algo cambió en las vidas de Marlowe y Andrea. El hombre que había tomado las decisiones incorrectas comenzó a acercarse (no conozco los detalles íntimos, ni vienen al caso. La historia es de ellos, quienes son los únicos que saben) y lo que habían sido dos años de crianza como madre soltera fue dando lugar a una "pequeña" (como la llama Andrea) y feliz familia.



  
Son muchas las cosas que aprendemos de esta mujer de contextura pequeña y mirada buena. No sólo exquisitas recetas veganas o la magia de una vida simple y tranquila. Aprendemos que, como cocinar y disfrutar, perdonar también es un arte. Uno que se cultiva con paciencia, lejos de las malas intenciones y los prejuicios. Siendo fiel a uno mismo, confiando en que el amor que uno transmite hará que todo salga bien. Aunque también tengamos que llorar. 
Como diría Drea, es parte de nuestro Karma. 




*Todas las fotos de este post pertenecen a Andrea Duclos y fueron obtenidas de su cuenta en Instagram. Gracias Andrea por permitirme compartir tus fotos y tu vida.





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